¿cómo, cuándo, dónde y por qué?
la mirada turbia, de perro apaleado
tan auténtica era, sin poderla sostener
Y aquel mito andante de Keith Richards desordenado
que se acuesta a las cinco y se levanta para correr
y que para el desayuno, copa y puro, pero del proletariado
una lágrima, un porrito y un café
Quizá el amor perdido sea una buena excusa
para poder darle al "rollo intelectual"
cuando a un poeta se le llevan a su musa, y al no verla confusa,
diga que son tal para cual,
ella y el otro, cómplices en la noche
sintiendo un poco de compasión,
por ese corazón atormentado, con recuerdos del pasado,
cuidado con tus orejas, Van Gogh.
Todos creen en tí como la nueva promesa,
¿cómo, cuándo, dónde y por qué?
"cuanto más te miro menos me interesa,
por qué has dicho no a lo que supiste emprender"
Y aquel chico que pensaba, en silencio, admirado,
ahora abre el pico para desempeñar cualquier papel
a veces el de príncipe destronado, que finge haberse atragantado,
con la espina del pescado que no se comió ayer
(Estribillo)
Entre blancas y negras, ahí sigues atrapado,
disimulando a ver si no se descubre el pastel,
sólo es extraño verte casi más preocupado, por como hasta allí has llegado,
que por como te puedes defender.
Todo el mundo quería verte en grandes escenarios
así que tu sombrero de Leyva, déjalo en tu cuarto, con "vis a vis"
cuando vayas a vivir tu vida, acuérdate de vez en cuando,
en lo que pensarás justo antes de dormir...
en lo que pensarás justo antes de dormir...
en lo que pensarás justo antes de dormir.