Bienvenidos a este blog, ¿literario? Quizás.

Los primeros textos fueron escritos hace bastante tiempo, y es ahora cuando me animo a hacerlos públicos más allá de mis amistades. En ellos figura la fecha de su creación.

Espero que no les guste ni entiendan nada. Saludos.

lunes, 25 de junio de 2012

Cuidado con tus orejas

Con tu cara de niño, aun preguntas desconcertado
¿cómo, cuándo, dónde y por qué?
la mirada turbia, de perro apaleado
tan auténtica era, sin poderla sostener

Y aquel mito andante de Keith Richards desordenado
que se acuesta a las cinco y se levanta para correr
y que para el desayuno, copa y puro, pero del proletariado
una lágrima, un porrito y un café


Quizá el amor perdido sea una buena excusa 
para poder darle al "rollo intelectual"
cuando a un poeta se le llevan a su musa, y al no verla confusa,
diga que son tal para cual, 

ella y el otro, cómplices en la noche
sintiendo un poco de compasión, 
por ese corazón atormentado, con recuerdos del pasado,
cuidado con tus orejas, Van Gogh. 


Todos creen en tí como la nueva promesa,
¿cómo, cuándo, dónde y por qué?
"cuanto más te miro menos me interesa,
por qué has dicho no a lo que supiste emprender"

Y aquel chico que pensaba, en silencio, admirado,
ahora abre el pico para desempeñar cualquier papel
a veces el de príncipe destronado, que finge haberse atragantado,
con la espina del pescado que no se comió ayer


(Estribillo)


Entre blancas y negras, ahí sigues atrapado,
disimulando a ver si no se descubre el pastel,
sólo es extraño verte casi más preocupado, por como hasta allí has llegado, 
que por como te puedes defender.

Todo el mundo quería verte en grandes escenarios
así que tu sombrero de Leyva, déjalo en tu cuarto, con "vis a vis"
cuando vayas a vivir tu vida, acuérdate de vez en cuando,
en lo que pensarás justo antes de dormir...
en lo que pensarás justo antes de dormir...
en lo que pensarás justo antes de dormir.







domingo, 24 de junio de 2012

The Doors, y el anfiteatro vacío

Allí estaban. Los cuatro Jinetes de la Tormenta. Tocando, bailando...ajenos. El humo salía en enormes cantidades, que eran removidas por todo el escenario por esa brisa galaica, que finalmente lo elevaba por encima de los focos hasta el cielo. Las luces, verdes, azules, y púrpura, sobre todo, daban al chamán mayor poderío.

Se apartaba del micrófono mientras el viejo Fender de Manzarek resonaba con su peculiar vibrato, por los gigantescos altavoces instalados a los lados del escenario, protegiendo lateralmente así a la banda de la realidad que los focos y el humo no podían ocultar. Y repetía:

- Riders on the storm...riders on the storm...

Jadeaba, y bailaba, marcaba el ritmo con sus botas de cuero, y tocaba unas maracas que te envolvían en la música...

- There's a killer on the road...

Aquel anfiteatro era, como mínimo, un sitio tétrico. Restos de una hoguera gigante en el centro, unas vallas que algún borracho o el viento habría tirado y muchas botellas rotas. Algo que hacía no muchas noches tenía que haber sido alguna fiesta.

Arriba de todo el anfiteatro, tres personas miraban el escenario, y eran las tres únicas personas en el mundo que lo vieron. La banda, completamente inconsciente a los tres chavales que estaban allí arriba, siguió tocando: ritmo cadencioso, teclados algo chirriantes...

- Five to one, babe, one in five...no one here gets out of line...