Bienvenidos a este blog, ¿literario? Quizás.

Los primeros textos fueron escritos hace bastante tiempo, y es ahora cuando me animo a hacerlos públicos más allá de mis amistades. En ellos figura la fecha de su creación.

Espero que no les guste ni entiendan nada. Saludos.

domingo, 24 de junio de 2012

The Doors, y el anfiteatro vacío

Allí estaban. Los cuatro Jinetes de la Tormenta. Tocando, bailando...ajenos. El humo salía en enormes cantidades, que eran removidas por todo el escenario por esa brisa galaica, que finalmente lo elevaba por encima de los focos hasta el cielo. Las luces, verdes, azules, y púrpura, sobre todo, daban al chamán mayor poderío.

Se apartaba del micrófono mientras el viejo Fender de Manzarek resonaba con su peculiar vibrato, por los gigantescos altavoces instalados a los lados del escenario, protegiendo lateralmente así a la banda de la realidad que los focos y el humo no podían ocultar. Y repetía:

- Riders on the storm...riders on the storm...

Jadeaba, y bailaba, marcaba el ritmo con sus botas de cuero, y tocaba unas maracas que te envolvían en la música...

- There's a killer on the road...

Aquel anfiteatro era, como mínimo, un sitio tétrico. Restos de una hoguera gigante en el centro, unas vallas que algún borracho o el viento habría tirado y muchas botellas rotas. Algo que hacía no muchas noches tenía que haber sido alguna fiesta.

Arriba de todo el anfiteatro, tres personas miraban el escenario, y eran las tres únicas personas en el mundo que lo vieron. La banda, completamente inconsciente a los tres chavales que estaban allí arriba, siguió tocando: ritmo cadencioso, teclados algo chirriantes...

- Five to one, babe, one in five...no one here gets out of line...

No hay comentarios:

Publicar un comentario