Shiny, shiny, shiny boots of leather
Me impresionaste, y tuve que reconocerlo
me diste algo de lo que tú solo sabes, y yo no pude saber qué
te hice encoger los dedos de los pies y lo vi en el espejo, jamás pude atraparte
hice lo que me pedías, y nunca lo agradeciste
Te desperté bajo la lluvia, y no te disculpaste
olvidé el paraguas, y no lo dijiste para ponerme a prueba
me arañaste con tus pulseras de pinchos, y yo disfruté del dolor
me dijiste que todo era mentira, y yo me lo creí
Yo cogí el teléfono, y tú me insultaste
cuando te pregunté qué te pasaba, me tiraste un vaso a la cabeza
Whiplash girlchild in the dark
Tonetti Films
Hola, bienvenido a este blog. Espero que disfrutes leyendo estas pequeñas rayadas de un servidor.
Bienvenidos a este blog, ¿literario? Quizás.
Los primeros textos fueron escritos hace bastante tiempo, y es ahora cuando me animo a hacerlos públicos más allá de mis amistades. En ellos figura la fecha de su creación.
Espero que no les guste ni entiendan nada. Saludos.
martes, 25 de noviembre de 2014
Un poquito más de todo aquello
Hoy llegué a casa, después de todo aquello. Encontré una nota encima de la mesa de la cocina; "puedes comerte el pollo que hay en el horno", rezaba. Después de la opulenta cena que habíamos tomado, en mi estómago no quedaba espacio para nada más. Desde el bar hasta casa tardé unos diez minutos, un buen amigo me trajo hasta aquí en coche. Decidí esperar en la calle y añadir al pequeño mareo de las cervezas un poco de calma con un cigarrillo. Estaba rancio, cojones, hace siglos que compré esa puta cajetilla. Aun así, me sentó de maravilla, y subí con un cuelgue de lo más placentero. Al salir del ascensor me encontré con una mujer mayor, al menos en comparación con mi edad. Le eché unos cincuenta años. Iba bien vestida, con los labios pintados, y llevaba un perfume muy agradable. Miraba extrañada hacia el techo, como si no comprendiera nada de lo que ocurría allí. Me preguntó:
- ¿Este es el cuarto, verdad?
- Sí - Contesté yo.
Pareció quedarse debatiendo sobre si era el cuarto o no y finalmente pasó al ascensor. Me despedí, y cuando se cerraron las puertas entré en casa. Fue entonces cuando me encontré la notita sobre el pollo. Ver al pobre pollo ahí, esperando un alma caritativa que se lo comiera, me dio mucha pena. Así, entristecido, bajé la mirada y caminé apesadumbrado hacia mi habitación, y me tiré en la cama. No tenía ganas de nada, así que me quedé mirando al techo. Enseguida me adormecí, y recordé la cena, recordé todas las emociones de esa noche, las cervezas, aquellas tardes de sexo ligeramente loco...
Según caía finalmente dormido, vino a mi mente una frase: "Si hubiera podido probar un poquito más de todo aquello". Y mientras intentaba recordar de donde procedía, la mujer del rellano volvió a preguntarme:
- ¿Este es el cuarto, verdad?
- Sí... - Ella sonrió.
- Y, eso, ¿está relacionado con la música, verdad?
Señaló algo por debajo de mi cintura, y cuando bajé la vista para comprobar que era, y sonriendo, me dormí.
- ¿Este es el cuarto, verdad?
- Sí - Contesté yo.
Pareció quedarse debatiendo sobre si era el cuarto o no y finalmente pasó al ascensor. Me despedí, y cuando se cerraron las puertas entré en casa. Fue entonces cuando me encontré la notita sobre el pollo. Ver al pobre pollo ahí, esperando un alma caritativa que se lo comiera, me dio mucha pena. Así, entristecido, bajé la mirada y caminé apesadumbrado hacia mi habitación, y me tiré en la cama. No tenía ganas de nada, así que me quedé mirando al techo. Enseguida me adormecí, y recordé la cena, recordé todas las emociones de esa noche, las cervezas, aquellas tardes de sexo ligeramente loco...
Según caía finalmente dormido, vino a mi mente una frase: "Si hubiera podido probar un poquito más de todo aquello". Y mientras intentaba recordar de donde procedía, la mujer del rellano volvió a preguntarme:
- ¿Este es el cuarto, verdad?
- Sí... - Ella sonrió.
- Y, eso, ¿está relacionado con la música, verdad?
Señaló algo por debajo de mi cintura, y cuando bajé la vista para comprobar que era, y sonriendo, me dormí.
domingo, 19 de agosto de 2012
Cuando la ciudad apesta (o los roles de la vida)
Hoy he visto que la ciudad apesta. Que los edificios no son más que gigantes de piedra que aprovechan cualquier instante de descuido para leerte el pensamiento.
También descubrí que la vida es como una gran obra de teatro en la que cada uno tiene su papel. Muy variadas y enormes son las posibilidades, así que muchas veces resultaría muy difícil encasillar a cada persona, pero sin duda el Reloj del Tiempo Humano me dijo que yo tengo el papel de Actor.
También descubrí que la vida es como una gran obra de teatro en la que cada uno tiene su papel. Muy variadas y enormes son las posibilidades, así que muchas veces resultaría muy difícil encasillar a cada persona, pero sin duda el Reloj del Tiempo Humano me dijo que yo tengo el papel de Actor.
lunes, 25 de junio de 2012
Cuidado con tus orejas
Con tu cara de niño, aun preguntas desconcertado
¿cómo, cuándo, dónde y por qué?
la mirada turbia, de perro apaleado
tan auténtica era, sin poderla sostener
Y aquel mito andante de Keith Richards desordenado
que se acuesta a las cinco y se levanta para correr
y que para el desayuno, copa y puro, pero del proletariado
una lágrima, un porrito y un café
Quizá el amor perdido sea una buena excusa
para poder darle al "rollo intelectual"
cuando a un poeta se le llevan a su musa, y al no verla confusa,
diga que son tal para cual,
ella y el otro, cómplices en la noche
sintiendo un poco de compasión,
por ese corazón atormentado, con recuerdos del pasado,
cuidado con tus orejas, Van Gogh.
Todos creen en tí como la nueva promesa,
¿cómo, cuándo, dónde y por qué?
"cuanto más te miro menos me interesa,
por qué has dicho no a lo que supiste emprender"
Y aquel chico que pensaba, en silencio, admirado,
ahora abre el pico para desempeñar cualquier papel
a veces el de príncipe destronado, que finge haberse atragantado,
con la espina del pescado que no se comió ayer
(Estribillo)
Entre blancas y negras, ahí sigues atrapado,
disimulando a ver si no se descubre el pastel,
sólo es extraño verte casi más preocupado, por como hasta allí has llegado,
que por como te puedes defender.
Todo el mundo quería verte en grandes escenarios
así que tu sombrero de Leyva, déjalo en tu cuarto, con "vis a vis"
cuando vayas a vivir tu vida, acuérdate de vez en cuando,
en lo que pensarás justo antes de dormir...
en lo que pensarás justo antes de dormir...
en lo que pensarás justo antes de dormir.
domingo, 24 de junio de 2012
The Doors, y el anfiteatro vacío
Allí estaban. Los cuatro Jinetes de la Tormenta. Tocando, bailando...ajenos. El humo salía en enormes cantidades, que eran removidas por todo el escenario por esa brisa galaica, que finalmente lo elevaba por encima de los focos hasta el cielo. Las luces, verdes, azules, y púrpura, sobre todo, daban al chamán mayor poderío.
Se apartaba del micrófono mientras el viejo Fender de Manzarek resonaba con su peculiar vibrato, por los gigantescos altavoces instalados a los lados del escenario, protegiendo lateralmente así a la banda de la realidad que los focos y el humo no podían ocultar. Y repetía:
- Riders on the storm...riders on the storm...
Jadeaba, y bailaba, marcaba el ritmo con sus botas de cuero, y tocaba unas maracas que te envolvían en la música...
- There's a killer on the road...
Aquel anfiteatro era, como mínimo, un sitio tétrico. Restos de una hoguera gigante en el centro, unas vallas que algún borracho o el viento habría tirado y muchas botellas rotas. Algo que hacía no muchas noches tenía que haber sido alguna fiesta.
Arriba de todo el anfiteatro, tres personas miraban el escenario, y eran las tres únicas personas en el mundo que lo vieron. La banda, completamente inconsciente a los tres chavales que estaban allí arriba, siguió tocando: ritmo cadencioso, teclados algo chirriantes...
- Five to one, babe, one in five...no one here gets out of line...
Se apartaba del micrófono mientras el viejo Fender de Manzarek resonaba con su peculiar vibrato, por los gigantescos altavoces instalados a los lados del escenario, protegiendo lateralmente así a la banda de la realidad que los focos y el humo no podían ocultar. Y repetía:
- Riders on the storm...riders on the storm...
Jadeaba, y bailaba, marcaba el ritmo con sus botas de cuero, y tocaba unas maracas que te envolvían en la música...
- There's a killer on the road...
Aquel anfiteatro era, como mínimo, un sitio tétrico. Restos de una hoguera gigante en el centro, unas vallas que algún borracho o el viento habría tirado y muchas botellas rotas. Algo que hacía no muchas noches tenía que haber sido alguna fiesta.
Arriba de todo el anfiteatro, tres personas miraban el escenario, y eran las tres únicas personas en el mundo que lo vieron. La banda, completamente inconsciente a los tres chavales que estaban allí arriba, siguió tocando: ritmo cadencioso, teclados algo chirriantes...
- Five to one, babe, one in five...no one here gets out of line...
jueves, 3 de mayo de 2012
Elegir la soledad
- ¡Ahí está, miradle!¡Como un ángel caído!
La amó con todas sus fuerzas, e incluso lo reconoció. Pero luchó contra ese sentimiento para ganar la libertad. La Libertad.
Y lo consiguió, eligió la soledad. Cambió los ojos más vivos del planeta por todos los gintonics que fuera capaz de tragarse. Cambió sus curvas por trasnochar cada noche esperando una inspiración que nunca llegó. También la ondulación de su pelo a cambio de no recordar cumpleaños ni Santos Valentines. La sensación de poner sus dedos sobre el cuerpo de ella, desnudo, para ponerlos sobre una desconchada guitarra que cada vez suena más estancada.
Y la puta libertad era ella.
La amó con todas sus fuerzas, e incluso lo reconoció. Pero luchó contra ese sentimiento para ganar la libertad. La Libertad.
Y lo consiguió, eligió la soledad. Cambió los ojos más vivos del planeta por todos los gintonics que fuera capaz de tragarse. Cambió sus curvas por trasnochar cada noche esperando una inspiración que nunca llegó. También la ondulación de su pelo a cambio de no recordar cumpleaños ni Santos Valentines. La sensación de poner sus dedos sobre el cuerpo de ella, desnudo, para ponerlos sobre una desconchada guitarra que cada vez suena más estancada.
Y la puta libertad era ella.
Querida y admirada directora del colegio Daniel Martín. 30.12.2011
Querida Directora:
Ante todo expresarle mis deseos de que pase el mejor año posible...este 2012 parece llegar lleno de sorpresas.
Sin duda alguna usted no recordará quién es Víctor Sánchez. Bueno, pues ese nombre se corresponde con el monitor del Taller de Lengua y Matemáticas, al menos el del monitor que impartía los talleres antes de que los padres de los alumnos decidieran que no volviera más.
Y como bien decía la canción de los Burning, que probablemente no conozca usted, "Tú no sabes quién soy, pero has oído mi nombre".
Yo le comenté reiteradamente mi problema con dos de mis alumnos, que usted solucionó soltándoles una oportunista charla de 2 minutos porque tenía que irse a su casa porque acabara su horario, razón, por otra parte muy convincente. Aunque sinceramente, a los 15 segundos de salir usted por la puerta, los alumnos estaban insultandola, no diré los calificativos, de hecho, les regañé por hacerlo.
El problema que yo tuve con esos dos alumnos, es que debido a su mal comportamiento, no podía explicar a nadie sus respectivas actividades, porque eran una distracción constante y además, al regañarles, contestaban con frases como "eres un chulo" o "eres un racista". Esto último debido a que su piel es de color marrón y la del resto de los alumnos (a los que regañaba cuando tenía que hacerlo, pero no constantemente como a ellos dos, que pasaban las clases haciendo absolutamente lo que les daba la gana y chillando), no.
Su respuesta ante esta situación fue comentarme que ante los demás profesores no se comportaban así. A mí me resultaba increíble, pero decidí confiar en la directora de un centro, que sin duda, llevaría trabajando en esto muchísimos años (o al menos por la edad que usted aparenta así lo creo).
Por amigos de mis padres, cuyos hijos han tenido la desgracia de caer en su colegio, por muy bilingüe que sea, he sabido que un niño (precisamente hermano de uno de mis alumnos problématicos) le hace la vida imposible a su profesor de este año, y también al del año pasado. Está en 2º de primaria. Al preguntar su nombre resultó ser el mismo niño que me había comentado la monitora del Taller de Inglés que era indomable. Serán casualidades de la vida, señora...
También hablé con la empresa, por supuesto, les dije que había problema con esos niños y que no podía continuar con el taller así. La respuesta de la empresa fue la siguiente: "mientras no se enteren los padres, todo va bien". Así mismo, la empresa respondía con otro tema polémico. Los padres querían que los niños hiciesen los deberes con mi ayuda. Usted quería que hiciesen talleres de ampliación. La respuesta de la empresa ante esa situación: "hay que mantener contentos a los padres, así que haz los deberes pero de vez en cuando mete algo nuevo para mantener contenta a la directora". Esa es la política de la empresa en la que trabajo: estafar. Y encima pagar poco.
Así que visto lo visto, decidí encargarme personalmente del asunto, asumiendo los riesgos de ser despedido. Hablé con los padres, para que ellos dieran una queja a la empresa o a la dirección del colegio. Algunos padres decidieron que yo no volviera.
Ahí usted tiene la culpa. Los padres no son educadores. Usted y yo sí lo somos, quizás con un concepto bastante diferente de lo que es educación. Puede que yo lo enfoque desde una educación más abierta y desenfadada frente a su rectitud. Pero lo que está claro es que la mayoría de esos padres no tienen ni idea de lo que significa eso para sus hijos ni para los dos chicos con los que surgió el problema.
Por cierto, le recuerdo que esos dos chicos están becados. Una lástima que esas dos plazas no las ocupe alguien que las aproveche, ¿no cree?
Bueno, el tema es que se les ha financiado una victoria. Ellos han vencido, y ante los ojos del resto de los alumnos, también, aunque seguramente el resto me echen de menos porque como ellos mismos decían "que bien un profe simpático, no como el rollazo de profes que tenemos aquí".
Dicho todo esto, solo le deseo que esos chicos no sean los que dentro de año y medio cuando hayan pasado al instituto, no sean los mismos que le roben el bolso cuando salga del colegio diez minutos más tarde de lo normal...cuando se haya quedado a intentar dar otra de sus oportunistas charlas en el taller donde se encuentre el hermano de uno de los chicos en cuestión.
Feliz Año Nuevo.
Víctor Sánchez.
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