Tú que alzabas la cabeza mostrando tu granosa frente al mundo.
Tú, carismático líder. Basura extraña. Jim Morrison de pacotilla.
Cegado por tus miedos, por tu incipiente final, vas hacia el precipicio. Torpe, tropezando con cada piedra del camino. Absurdo, como tetrapléjico en patinete. Triste como comprar galletas de perro en una gasolinera. Solo, como Mick Jagger con su traje de lunares en el último momento antes de desaparecer tras la cortina.
Fallando como metrónomo cojo.
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