Bienvenidos a este blog, ¿literario? Quizás.

Los primeros textos fueron escritos hace bastante tiempo, y es ahora cuando me animo a hacerlos públicos más allá de mis amistades. En ellos figura la fecha de su creación.

Espero que no les guste ni entiendan nada. Saludos.

domingo, 19 de agosto de 2012

Cuando la ciudad apesta (o los roles de la vida)

Hoy he visto que la ciudad apesta. Que los edificios no son más que gigantes de piedra que aprovechan cualquier instante de descuido para leerte el pensamiento.

También descubrí que la vida es como una gran obra de teatro en la que cada uno tiene su papel. Muy variadas y enormes son las posibilidades, así que muchas veces resultaría muy difícil encasillar a cada persona, pero sin duda el Reloj del Tiempo Humano me dijo que yo tengo el papel de Actor.

lunes, 25 de junio de 2012

Cuidado con tus orejas

Con tu cara de niño, aun preguntas desconcertado
¿cómo, cuándo, dónde y por qué?
la mirada turbia, de perro apaleado
tan auténtica era, sin poderla sostener

Y aquel mito andante de Keith Richards desordenado
que se acuesta a las cinco y se levanta para correr
y que para el desayuno, copa y puro, pero del proletariado
una lágrima, un porrito y un café


Quizá el amor perdido sea una buena excusa 
para poder darle al "rollo intelectual"
cuando a un poeta se le llevan a su musa, y al no verla confusa,
diga que son tal para cual, 

ella y el otro, cómplices en la noche
sintiendo un poco de compasión, 
por ese corazón atormentado, con recuerdos del pasado,
cuidado con tus orejas, Van Gogh. 


Todos creen en tí como la nueva promesa,
¿cómo, cuándo, dónde y por qué?
"cuanto más te miro menos me interesa,
por qué has dicho no a lo que supiste emprender"

Y aquel chico que pensaba, en silencio, admirado,
ahora abre el pico para desempeñar cualquier papel
a veces el de príncipe destronado, que finge haberse atragantado,
con la espina del pescado que no se comió ayer


(Estribillo)


Entre blancas y negras, ahí sigues atrapado,
disimulando a ver si no se descubre el pastel,
sólo es extraño verte casi más preocupado, por como hasta allí has llegado, 
que por como te puedes defender.

Todo el mundo quería verte en grandes escenarios
así que tu sombrero de Leyva, déjalo en tu cuarto, con "vis a vis"
cuando vayas a vivir tu vida, acuérdate de vez en cuando,
en lo que pensarás justo antes de dormir...
en lo que pensarás justo antes de dormir...
en lo que pensarás justo antes de dormir.







domingo, 24 de junio de 2012

The Doors, y el anfiteatro vacío

Allí estaban. Los cuatro Jinetes de la Tormenta. Tocando, bailando...ajenos. El humo salía en enormes cantidades, que eran removidas por todo el escenario por esa brisa galaica, que finalmente lo elevaba por encima de los focos hasta el cielo. Las luces, verdes, azules, y púrpura, sobre todo, daban al chamán mayor poderío.

Se apartaba del micrófono mientras el viejo Fender de Manzarek resonaba con su peculiar vibrato, por los gigantescos altavoces instalados a los lados del escenario, protegiendo lateralmente así a la banda de la realidad que los focos y el humo no podían ocultar. Y repetía:

- Riders on the storm...riders on the storm...

Jadeaba, y bailaba, marcaba el ritmo con sus botas de cuero, y tocaba unas maracas que te envolvían en la música...

- There's a killer on the road...

Aquel anfiteatro era, como mínimo, un sitio tétrico. Restos de una hoguera gigante en el centro, unas vallas que algún borracho o el viento habría tirado y muchas botellas rotas. Algo que hacía no muchas noches tenía que haber sido alguna fiesta.

Arriba de todo el anfiteatro, tres personas miraban el escenario, y eran las tres únicas personas en el mundo que lo vieron. La banda, completamente inconsciente a los tres chavales que estaban allí arriba, siguió tocando: ritmo cadencioso, teclados algo chirriantes...

- Five to one, babe, one in five...no one here gets out of line...

jueves, 3 de mayo de 2012

Elegir la soledad

- ¡Ahí está, miradle!¡Como un ángel caído!

La amó con todas sus fuerzas, e incluso lo reconoció. Pero luchó contra ese sentimiento para ganar la libertad. La Libertad.

Y lo consiguió, eligió la soledad. Cambió los ojos más vivos del planeta por todos los gintonics que fuera capaz de tragarse. Cambió sus curvas por trasnochar cada noche esperando una inspiración que nunca llegó. También la ondulación de su pelo a cambio de no recordar cumpleaños ni Santos Valentines. La sensación de poner sus dedos sobre el cuerpo de ella, desnudo, para ponerlos sobre una desconchada guitarra que cada vez suena más estancada.

Y la puta libertad era ella.

Querida y admirada directora del colegio Daniel Martín. 30.12.2011

Querida Directora: Ante todo expresarle mis deseos de que pase el mejor año posible...este 2012 parece llegar lleno de sorpresas. Sin duda alguna usted no recordará quién es Víctor Sánchez. Bueno, pues ese nombre se corresponde con el monitor del Taller de Lengua y Matemáticas, al menos el del monitor que impartía los talleres antes de que los padres de los alumnos decidieran que no volviera más. Y como bien decía la canción de los Burning, que probablemente no conozca usted, "Tú no sabes quién soy, pero has oído mi nombre". Yo le comenté reiteradamente mi problema con dos de mis alumnos, que usted solucionó soltándoles una oportunista charla de 2 minutos porque tenía que irse a su casa porque acabara su horario, razón, por otra parte muy convincente. Aunque sinceramente, a los 15 segundos de salir usted por la puerta, los alumnos estaban insultandola, no diré los calificativos, de hecho, les regañé por hacerlo. El problema que yo tuve con esos dos alumnos, es que debido a su mal comportamiento, no podía explicar a nadie sus respectivas actividades, porque eran una distracción constante y además, al regañarles, contestaban con frases como "eres un chulo" o "eres un racista". Esto último debido a que su piel es de color marrón y la del resto de los alumnos (a los que regañaba cuando tenía que hacerlo, pero no constantemente como a ellos dos, que pasaban las clases haciendo absolutamente lo que les daba la gana y chillando), no. Su respuesta ante esta situación fue comentarme que ante los demás profesores no se comportaban así. A mí me resultaba increíble, pero decidí confiar en la directora de un centro, que sin duda, llevaría trabajando en esto muchísimos años (o al menos por la edad que usted aparenta así lo creo). Por amigos de mis padres, cuyos hijos han tenido la desgracia de caer en su colegio, por muy bilingüe que sea, he sabido que un niño (precisamente hermano de uno de mis alumnos problématicos) le hace la vida imposible a su profesor de este año, y también al del año pasado. Está en 2º de primaria. Al preguntar su nombre resultó ser el mismo niño que me había comentado la monitora del Taller de Inglés que era indomable. Serán casualidades de la vida, señora... También hablé con la empresa, por supuesto, les dije que había problema con esos niños y que no podía continuar con el taller así. La respuesta de la empresa fue la siguiente: "mientras no se enteren los padres, todo va bien". Así mismo, la empresa respondía con otro tema polémico. Los padres querían que los niños hiciesen los deberes con mi ayuda. Usted quería que hiciesen talleres de ampliación. La respuesta de la empresa ante esa situación: "hay que mantener contentos a los padres, así que haz los deberes pero de vez en cuando mete algo nuevo para mantener contenta a la directora". Esa es la política de la empresa en la que trabajo: estafar. Y encima pagar poco. Así que visto lo visto, decidí encargarme personalmente del asunto, asumiendo los riesgos de ser despedido. Hablé con los padres, para que ellos dieran una queja a la empresa o a la dirección del colegio. Algunos padres decidieron que yo no volviera. Ahí usted tiene la culpa. Los padres no son educadores. Usted y yo sí lo somos, quizás con un concepto bastante diferente de lo que es educación. Puede que yo lo enfoque desde una educación más abierta y desenfadada frente a su rectitud. Pero lo que está claro es que la mayoría de esos padres no tienen ni idea de lo que significa eso para sus hijos ni para los dos chicos con los que surgió el problema. Por cierto, le recuerdo que esos dos chicos están becados. Una lástima que esas dos plazas no las ocupe alguien que las aproveche, ¿no cree? Bueno, el tema es que se les ha financiado una victoria. Ellos han vencido, y ante los ojos del resto de los alumnos, también, aunque seguramente el resto me echen de menos porque como ellos mismos decían "que bien un profe simpático, no como el rollazo de profes que tenemos aquí". Dicho todo esto, solo le deseo que esos chicos no sean los que dentro de año y medio cuando hayan pasado al instituto, no sean los mismos que le roben el bolso cuando salga del colegio diez minutos más tarde de lo normal...cuando se haya quedado a intentar dar otra de sus oportunistas charlas en el taller donde se encuentre el hermano de uno de los chicos en cuestión. Feliz Año Nuevo. Víctor Sánchez.

Caramelo, humo y un bolero 28.08.2011

Recuerdos, recuerdos que vienen a mí al son de un bolero...El aroma de la feria, una mezcla de aceite y caramelo, y el humo de las atracciones. Será eso lo que significaste para mí en aquel momento, si es tan solo eso lo que recuerdo ahora al pensar en tí. Soplaba la brisa; soplaba a mi favor, para poder acercarme un poco más a tí, y susurrarte algunas frases de mi primera canción al oído...[que más puedo querer, si estamos tú y yo...]. ¡Eras tan pequeña, y yo tan joven! Qué lejos parecía haber quedado el juego de la botella...No supe guardarte como es debido, pero al menos te guardé; eres como esos recortes de periódicos viejos y amarillos que no recuerdo su procedencia. Ni siquiera puedo acordarme de tu nombre, nena. Bailábamos.

Y bailando con la orquesta prometimos no olvidarnos.

El Caramelo Azul 7.04.2011

- ¡Faustino!...¡¡¡Faustino!!! ¿Dónde has aprendido a volar así con tus ovejas?
- Yo no tengo ovejas - contestó Faustino, impresionado - sino cabras montesas.

Aparicio se volvió, consternado. Comenzó a alejarse, pronto le esperarían en casa. La niebla y el rocío del amanecer ocultaban las casas del pueblo, y muy a duras penas podía ver más allá de dos metros de camino. Pisaba los excrementos de las ovejas de Faustino, y en su dedo gordo del pie izquierdo notaba el contacto directo de la piel con la suela del zapato, fría. Una lástima, lo de los calcetines rotos. ¡Quién pudiera irse a vivir a la ciudad!

- Aparicio, no seas tímido y te ocultes detrás de un árbol.
- No te preocupes, Faustino, no lo haré. Hoy tenía pensado tomarme el vinillo antes de comer.
- Luego nos vemos, pues.
- ¡Ale!

Aparicio volvió a la casa, donde sus hermanas, muy religiosas ellas, le aguardaban para comunicarle las tareas del día. Habían comprado caramelos, y los había de todos los sabores: rojos, verdes...¡incluso turquesa! Seguro que esos sabían a queso, pensó Aparicio, con una sonrisa algo desdentada en la cara. Pero esos caramelos, tenían que haber sido comprados anteriormente, porque a esas horas todavía no estaban abiertas las tiendas del pueblo. Así que le ocultaban algo, como ocurría a menudo. Ya estaba acostumbrado.

Ese día, le tocó limpiar la chimenea, y sacar a los tres perros a dar una vuelta, y pudo comprobar que apenas había mejorado el tiempo, permanecía muy nublado, aunque la niebla se había disipado en su mayoría. A la vuelta del paseo, se sentó y comió un caramelo de fresa. Después eligió el turquesa. Era un caramelo de queso, pensó erróneamente otra vez.

- Este caramelo de queso sabe demasiado a cebolla - se dijo en voz alta. Luego se tranquilizó pensando que las cebollas no eran azules.

La tarde la tuvo libre. Sus hermanas, solteras, se pusieron a hacer ganchillo, mientras los últimos rayos de luz penetraban tras las cortinas blancas. Uno de esos rayos se posaba débilmente sobre el teléfono, cuyo cable no estaba enmarañado. La cena serían tres filetes de pollo que sobraron al mediodía, y un poco de caldo de cocido que ayer no se apuró. Cuando Aparicio volvió, eran las nueve menos cuarto. Las hermanas le pusieron la mesa y asimismo le sirvieron la comida en el plato. Se cenó en silecio. Siempre se comía y cenaba en silencio en aquella casa, agradeciéndole a Dios que ningún hombre se hubiera fijado en ellas. Por un instante la duda colmó sus vasos. Cada noche ocurría; se miraban por un instante a los ojos y...nada. No había nada. Al segundo ya volvían las dos a su habitual orgullo de ser castas y vírgenes.

Y Aparicio sería loco...pero siempre lo último que pensaba al acostarse era: ¿y dónde está el hombre de esta casa? Y acto seguido, cerraba sus ojos azules, como el caramelo.

El Minuto de Gloria 1.04.2011


Todos tenemos nuestro Minuto de Gloria. Ahora todos tenemos nuestro Minuto de Gloria. Un minuto compartido, triste, al que tememos y odiamos, a la vez que lo amamos y lo esperamos ansiosamente. Puede resultar de él la mayor de las frustraciones o el mejor de los éxitos. Pero, ¿de qué sirve? Es una frustración o un éxito inmediatos y fugaces, principalmente porque ese minuto nos lo han dado, nadie se lo ha ganado. Antes, nadie tenía un Minuto. Tenía Años de Gloria, normalmente. Incluso era recordado después de su muerte. Porque trabajaban para ello. Pero ahora es un minuto; insuficiente, artificial, y dictado. Somos las marionetas que tienen su Minuto de Gloria para vivir en su Felicidad del Algodón de Azúcar. Empalagados y sabiendo que esto les acarreará la Obesidad de la Vida Facilona, pero que está admitida como parte de ese ciclo vital. Cole: casitas/fútbol o raro. Instituto: pasota o pelota. Universidad: follador innato o friki. En una fiesta: ropa pija o guarro. Trabajo: acomodado o vago. Casado o soltero. Niño y niña rubios con ojos azules o hijos heavys. Y después...La Nada.

Para todos aquellos que no entráis en estas clasificaciones. En el cole soñábais con tocar la guitarra, os manchábais de barro y jugábais al escondite cuando el resto decía que eso era para pequeños. Para los que nunca esquivais una mirada a los ojos. Para los que en el instituto o incluso en el colegio no os daba corte decir que os encantaba leer. También para los que eran capaces de hablar con un profesor de algún libro de Nietzsche y luego suspender su asignatura. Para los que son vistos como frikis por ser más cultos o más hábiles en una materia y follan lo mismo. Para el que en la fiesta se viste con la misma ropa que habitualmente y se lía con la novia del niño pijo.

Para todos aquellos que la han visto: el Águila de la Gloria. La Risa de la Locura.

Balada Triste de Trompeta 16.02.2011



Frío de febrero,
sol de mayo.
26 de abril, aguas mil.

Aceptada indecisión la que presentas,
dulce canción la que tocas.
Decidida mirada la que llevas,
alta meta por la que lloras.

Alma de perro,
ardiente llama.
26 de abril, aguas mil.

Desmesurado peso el que cargas,
triste balada de trompeta, la que tocas.
habitual remanso de ansiedad,
extraña combinación de ambigüedades.

Noches de verano,
en sofás hermanos.
26 de abril, aguas mil.


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"Te diría que es una de esas cosas no definitivas pero que llevo haciendo cinco años..."

"Llegó la noche, tiempo es de Rock and Roll...Es decisión"

Sola 12.2.2011



Es tan fácil recordar cuando el mar no era más que agua bajo el cielo azul,
es tan frágil el cristal que separa un lado y otro,
es tan duro aceptar que te ha arrastrado el viento,
es tan pobre la ciudad cuando duerme.

Tan breve como el sueño de una paloma, tu vida
tan súbito como la inspiración,
tan fugaz como cien besos en una tarde de verano.

Sola como la luna en el cielo, blanca.

Sola.

La edificante historia de Flabio Josefo 6.02.2011

Flabio Josefo se despertó una mañana, cerca del solsticio de invierno. Una patata apareció en el suelo. La observó, extrañado, mientras su cuerpo continuaba debajo de las sábanas. Parecía que quisiera hablarle. La patata necesitaba comunicarse, y Flabio lo sabía. Si no, jamás se le hubiera ocurrido despertarle. Así que la miró intensamente, ¡casi podía sentir los latidos del corazón de la patata! Aquello le preocupó: ¿estaré viendo una patata dónde no hay nada, o mucho peor, hay un zapato? Esto le ponía realmente nervioso...además, la patata le estaba mirando. Y él lo sabía, aunque no sabía con qué. - ¡Maldita patata absurda, deja de mirarme! - gimió, con miedo. La patata no se movió. Flabio se volvió, aún en la cama. Y entonces comprendió lo que la patata quería. La patata quería la esencia. Quería saberla. La esencia de Flabio Josefo. Y una patata no podía saber su propia esencia antes que él. Entonces decidió matarla. - Puñetera patata desdentada, voy a matarte. - dijo, y le tembló la voz. La patata no pareció temerle. Casi parecía que lo suponía cuando se dejo caer de lado, como si quisiera que le hiciesen cosquillas. Y Flabio se incorporó, se quitó las sábanas de encima, y bajó los pies al suelo, donde le esperaban sus pantuflas. Se dirigió a la cocina donde tenía los cuchillos. Eligió el de cortar jamón, porque le inspiraba confianza. El resto no estaban del todo bien, parecían tramar algo inesperado, como un baile de fin de curso y no le gustó. Prefirió dejarlos solos y que hicieran lo que quisieran, que ya lo arreglaría más tarde. Cogió el de jamón, que parecía tranquilo. De vuelta a su habitación, alzó el cuchillo, y el sol proyectó su sombra en la pared blanca. Abrió la puerta y...la patata continuaba allí pidiendo cosquillas y esencias. Así que se agachó, preparado para cualquier ataque de aquella patata esencialista, si bien la patata no hizo ningún amago de atacarle ni defenderse. Hundió el cuchillo dividiéndola en dos mitades. Y entonces, llorando, se la llevó de allí. Se la llevó a la cocina, y se sintió tan solo, que decidió llamar a su nieto Tomás y hacerle un guiso de patatas. Y las dos mitades hirvieron intactas. Nota del autor: El historiador romano Flavio Josefo no debe ser confundido con Flabio, el protagonista de esta historia.

¡Tanto punk y tanta mierda y luego pagas el metro! 03-01-2011


Me empiezo a hartar de tanto pseudopunk que va de "antisistema", de "antifascista", de "antitaurino". De gilipollas, ya sin comillas. Gente que agrupa diversas definiciones convirtiendose finalmente en payasos sin remedio alguno que prefieren "ser terroristas a ser gente que piense por si misma". Uno no se hace, se es.

Yo se que no tengo que matar a un toro, por eso no lo mato. Pero jamás fui ni seré "antitaurino". Yo se que no hay que matar negros ni quemar mendigos. Pero no soy "antinazi".

"Antisistema", dicen. ¿Sabes lo que es un sistema, acaso, para saber qué es un antisistema? Malditos bastardos. Y seguramente vayas a sus "intereses" del tuenti y en libros no ponga nada, o si acaso una frase estúpida con la que demuestran también lo "anticultura" que son. Disfrazando con el nombre de "antisistema" una ideología que se basa en la autodestrucción y en la queja. Y en verlo siempre todo mal. Y en no dar un puto palo al agua.

Todo esto viene porque las malditas redes sociales como esta, mi querido Tuenti, me permite ver fotos de algunos de estos estúpidos especimenes. Porque llega la nochevieja y...¡ZAS!. El personaje anarcoide de cresta sucia y música desafinada se convierte en un chaval guapete de 16 años que luce un bonito y elegante traje, con una camisa morada de 30€ y una corbata blanca. Miras hacia el suelo y en lugar de encontrarte con las sucias zapatillas o botas habituales te encuentras con unos zapatos brillantes como perlas. Y entonces te dan ganas de vomitar. Encima tiene los santos cojones de subir la foto. ¿Antisistema decías, no? Me río en tu cara de gilipollas.

"Yo soy el que soy", como le dijo Dios a Moisés, tanto antes como después de nochevieja. Con la educación que he recibido, con mis convicciones y creencias, con mi rock and roll, mis amigos, mi familia y mis costumbres. Y no me disfrazo de nada. Hay que saber llevar un traje no solo de tela. Y no solo en nochevieja.

Y voy a follar más que tú.

Para mi amigo 2-02-2011

Cayendo en picado como un avión en llamas.

Tú que alzabas la cabeza mostrando tu granosa frente al mundo.
Tú, carismático líder. Basura extraña. Jim Morrison de pacotilla.

Cegado por tus miedos, por tu incipiente final, vas hacia el precipicio. Torpe, tropezando con cada piedra del camino. Absurdo, como tetrapléjico en patinete. Triste como comprar galletas de perro en una gasolinera. Solo, como Mick Jagger con su traje de lunares en el último momento antes de desaparecer tras la cortina.

Fallando como metrónomo cojo.